Diferencias entre vinos ecológicos, naturales y biodinámicos

Diferencias entre vinos ecológicos, naturales y biodinámicos


En los últimos tiempos, han irrumpido en el mercado diferentes tipos de vino bajo la denominación de ecológicos, naturales y biodinámicos. En principio, en cuanto a la cata sensorial, no existe ninguna diferencia entre ellos, aunque sí se aprecian ciertas particularidades concretas a la hora de obtener la uva y en su proceso de elaboración. ¡Sigue leyendo para obtener toda la información sobre esta comparativa!

¿Cuándo podemos hablar de vino ecológico?

En este caso, para poder considerar a un vino como ecológico, todo el viñedo debe disponer de la certificación ecológica correspondiente. Sin embargo, en algunas ocasiones, los terrenos de la propia bodega sí que cuentan con este reconocimiento, pero sus vinos no. Este hecho es debido a que se añade sulfuroso, un compuesto de azufre y oxígeno utilizado como aditivo en el proceso de vinificación, con el objetivo de depurar el color y aportar más intensidad al aroma.

Por tanto, para alcanzar la distinción ecológica es fundamental restringir, por completo, la aplicación de tratamientos químicos contra las plagas, como fungicidas o herbicidas. Además, los campos deben ser abonados con abonos orgánicos naturales, como orujos, sarmientos triturados o estiércol. Por el contrario, quedan totalmente prohibidos los abonos minerales y la quema de restos de cultivo, ya que esta práctica perjudica gravemente la conservación de la flora microbiana de la tierra.

Y te estarás preguntando, ¿cómo se puede distinguir un vino ecológico de otro que no lo es? Pues muy sencillo. Todos los vinos ecológicos llevan especificado en su etiqueta, de manera clara, el concepto ‘Agricultura ecológica’.

¿En qué se diferencia un vino ecológico de un vino natural?

En esta situación, la comparativa entre ambos productos es cuestión de determinados matices. En este sentido, en el proceso de elaboración de un vino natural no se halla más sulfuroso que el que se genera en el desarrollo de la fermentación alcohólica.

Además, también presentan la ventaja de que en el cultivo de los vinos naturales se produce el mínimo posible de residuos y se fomenta el ahorro de energía, puesto que las uvas fermentan sin ningún tipo de intervención adicional, tan solo con levaduras naturales de la propia uva. Así, estos vinos reposan en el interior de botellas de vidrio con tapones de corcho natural.

Por último, los vinos naturales, a día de hoy, no tienen certificación oficial, pero los viticultores que los elaboran se agrupan en diversas asociaciones regidas por una serie de normativas y procedimientos comunes.

¿Qué es un vino biodinámico?

Sin ninguna duda, posiblemente son unos de los más peculiares de todos los que se encuentran a la venta. Los productores de vinos biodinámicos, junto al hecho de tener muy en cuenta los ciclos lunares y el calendario astrológico para realizar las diferentes labores del campo, también añaden elementos naturales a la tierra, como compost, compuesto por residuos orgánicos o, por ejemplo, cuernos de vaca con excrementos enterrados en el terreno para aportar algunos nutrientes a los viñedos.

Por otro lado, resulta esencial y básico que se tenga en consideración que en el proceso de elaboración de los vinos biodinámicos se rechaza totalmente el uso de sulfuroso. Por ello, en este tipo de vinos, el terruño está considerado como un ser vivo y en él no existe cabida para estos productos de origen químico.

Finalmente, los vinos biodinámicos se comercializan bajo el sello Demeter, en referencia a la diosa griega de la agricultura, que se estableció como la máxima representante y protectora de las cosechas y la fertilidad de los campos. En la actualidad, se trata de un organismo alemán, de carácter privado, que homologa a nivel mundial todos los alimentos biodinámicos, incluyendo estos vinos.