
Los mejores vinos blancos y rosados para una noche de verano
¡El ansiado verano ya está aquí! Aunque con él, también han llegado las altas temperaturas y el asfixiante calor se ha convertido en el protagonista del momento. Por eso, del mismo modo que cambiamos totalmente nuestro armario en busca de prendas más frescas y cómodas de llevar, también es época de encontrar unos vinos totalmente diferentes a los del invierno.
Las noches estivales invitan a probar sabores más frescos y con texturas más ligeras, por lo que los vinos blancos y rosados siempre serán una apuesta segura cuando el termómetro marque sus cifras más altas. Y, por supuesto, no olvides tomarlos bien fríos, manteniendo una adecuada temperatura a la hora de servirlos (entre 8℃ y 10℃).
Los vinos blancos y rosados que te proponemos a continuación maridan a la perfección con la gastronomía del verano y son sinónimo de elegancia y frescura. ¡Toma nota de nuestras recomendaciones y sorprende a tus invitados en cualquiera de tus cenas!
Sta Rosa (Dosterras)
Podríamos describirlo como un vino rosado que en nariz parece un vino blanco pero tiene un alma roja en boca. Es un rosado muy gastronómico y perfecto para los amantes del vino tinto que buscan una alternativa más fresca para verano. En boca es fresco y suave, con gran acidez muy equilibrada, es untuoso y profundo. Final persistente; Con un postgusto muy balsámico.
Picot Blanc (Vidauba)
Su cosecha manual y su tiempo de crianza, durante alrededor de 4 meses, convierten a este vino blanco en uno de nuestros favoritos para este verano.
Con Denominación de Origen Pla i Llevant de Mallorca, puedes reconocerlo rápidamente por su característico color amarillo pálido con ciertos matices verdes, brillantes y transparentes.
Es perfecto si decides preparar una cena en la que predominen los quesos semicurados, el pescado blanco, el marisco y las ensaladas. Sin ninguna duda, es un vino redondo y fresco, con una percepción en boca muy refrescante. Como en el caso anterior, tiene un retrogusto bastante prolongado con constantes recuerdos a fruta tropical.
Gegant del vi blanc (Jovani vins)
A continuación, te presentamos otro de los vinos blancos que no puedes pasar por alto en los meses de verano. Su proceso de producción es muy curioso, puesto que se realiza a partir de uvas de la tradicional Garnacha blanca y Macabeo, recogidas a mano durante el mes de septiembre, y fermentadas durante 20 días en tanques de acero inoxidable.
Una vez lo pruebes, notarás que tiene cierto volumen, aunque rápidamente apreciarás en boca su suavidad y frescura. Además, estas reconocibles características se combinan con una acidez alta y un intenso aroma a frutas blancas como, por ejemplo, la manzana, la pera y el melocotón.
Els nanos rosat trepat (Josep Foraster)
Y, por último, uno de los vinos rosados con el que podrás convertir tu cena en un momento único para el recuerdo. Está elaboradora con uvas de la variedad autóctona de la Conca de Barberà y sus productores lo definen claramente como “divertido, goloso, elegante y fresco” a la vez.
En este sentido, uno de sus aspectos más llamativos es que es capaz de mantener intacto todo su potencial aromático y gustativo de la forma más tradicional posible.
En boca es amplio, intenso y sabroso, mientras que su color rosa pálido se asemeja al de la piel de la cebolla o el salmón. Y, por si todo esto fuera poco, su aroma te permitirá trasladarte de inmediato a una completa mezcla de frutos rojos con nata, toques de pimienta y breves notas de hierbas aromáticas.
