Grandes errores que cometemos a la hora de beber vino

el vino y las emociones

Grandes Errores que cometemos a la hora de beber vino


En anteriores entradas de este blog, ya ha quedado más que demostrado que beber vino es un auténtico placer, aunque, en determinadas ocasiones, resulta una tarea un tanto complicada de disfrutar al cien por cien, sobre todo, si no tienes en cuenta una serie de pequeños detalles que te permiten apreciar todos los matices de cada copa.
Por ello, toma nota y apunta los siguientes errores más comunes a la hora de beber vino, con el objetivo de que los puedas comenzar a evitar desde el momento en el que acabes de leer esta información.

Guardar el vino en la nevera

En general, las temperaturas muy bajas deterioran la calidad de los vinos, especialmente, los tintos. Además, si han pasado por barrica, se ven directamente afectadas algunas de sus cualidades principales, como por ejemplo, su untuosidad.
En este sentido, un periodo de tiempo prolongado en el interior de la nevera provoca que el vino se vuelva más ácido e insípido.
Una buena idea es que lo metas una hora antes de abrirlo para que adquiera frescor y, posteriormente, dejarlo otra media hora antes de servir, sin que se caldee en exceso.

Llenar demasiado la copa

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Nunca llenes la copa hasta arriba a la hora de servir un vino, puesto que esta práctica propicia su exposición al sol y su evaporación. Lo más recomendable es que viertas medias dosis y que el vino sobrante lo conserves en el interior de la botella y, a su vez, en la cuba como recipiente principal.

Utilizar la misma copa para dos vinos diferentes

No es algo estrictamente obligatorio, aunque sí muy recomendable. Personalmente, considero que lo más adecuado para eliminar los restos del primer vino que consumas es enjuagar la copa con unas gotas del que vas a probar inmediatamente después. Desecha esa pequeña cantidad del segundo vino y tu copa estará perfecta para continuar con tu cata.

Empujar el corcho hacia el fondo de la botella si se rompe

¡Error garrafal! El corcho se partirá en pequeños trozos que impregnarán todo el vino. La alternativa perfecta es que intentes sacarlo en su totalidad, pero si no puedes, emplea un colador cuando vayas a servir el vino. Es muy desagradable que aparezcan pequeñas partículas en las copas.

Botella sin acabar: colocarla tumbada y con el corcho puesto

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Debes tener mucho cuidado con este tema, sobre todo, en los meses más calurosos del año. El propio corcho es un foco en el que se acumulan gran cantidad de microorganismos que pueden estropear cualquier vino.
Por ello, si guardas la botella tumbada, el líquido estará en constante contacto con el corcho. Lo mejor es almacenarla de pie y con un tapón especial para esta finalidad, que quite el aire de su interior con un émbolo.

Dejar el vino sobrante a temperatura ambiente

Muchas veces, decidimos abrir una botella de vino y no nos la bebemos entera. Sin embargo, si después se te olvida conservarla en un lugar fresco y la dejas a temperatura ambiente, es muy probable que su contenido comience a oxidarse rápidamente. Ten en cuenta que un buen vino aguanta, en óptimas condiciones, apenas un par de días fuera de entornos de frío.

Sujetar la copa por el balón

Como ya comentamos en el texto sobre los diferentes tipos de copas existentes, estas están compuestas por el pie, el tallo y el cuerpo, también llamado cáliz, que se divide en el balón y el cuello.
Si agarras, por simple comodidad o inexperiencia, la copa por el balón, lo único que conseguirás es que el vino se caliente por contacto directo con tu mano. Lo mejor es que la sujetes siempre por el tallo.

Y tú, ¿conocías anteriormente estas prácticas negativas a la hora de beber vino? ¡Me gustaría recibir tus comentarios y opiniones! No dudes en ponerte en contacto conmigo y así podremos intercambiar nuestras impresiones sobre este tema.