¿Cuáles son los tapones del vino más habituales?

¿Cuáles son los tapones del vino más habituales?


En el proceso de elaboración de un vino intervienen diversos factores que son necesarios tener en cuenta, puesto que afectan directamente a la calidad y al carácter del producto final. Por eso a día de hoy, se realizan grandes esfuerzos para cuidar hasta el más mínimo detalle, incluyendo también aquellos que, a la vista de ojos poco expertos, pudieran llegar a carecer de relevancia.

En este sentido, el hecho de escoger un buen tapón para las botellas de vino resulta muy importante. A continuación, te mostramos la influencia que tiene esta pieza en la producción de un buen caldo, haciendo especial hincapié en la variedad de tapones que existe actualmente en el mercado y en las ventajas e inconvenientes que presentan unos y otros.

Tapones para vino: la importancia de cumplir su función

Con independencia de su material, el mejor tapón para vino es aquel que preserva el producto en su totalidad, evitando que su contenido se destruya o comience a deteriorarse. En el pasado, la gran mayoría de ellos eran elaborados con corteza de alcornoque, pero se trata de un material muy caro y no permite su confección de una sola pieza. Sin embargo, a día de hoy, tras la crisis sufrida en el sector del corcho, se apuesta por la producción de tapones sintéticos, con muchas y muy buenas alternativas diferentes.

  

¿Cuáles son los tapones de vino más habituales?

La industria de los tapones de vino, como en el mundo del vino en general, ha crecido a pasos agigantados gracias a los numerosos avances tecnológicos. Por ejemplo, como curiosidad, en los últimos 10 años se han creado más de 30 tipos de tapones diferentes. Actualmente, entre los más utilizados podemos encontrar:

  • Tapón de vidrio: es uno de los más novedosos del mercado y permite un gran sellado y neutralidad. Además, como punto diferenciador, aporta estética y elegancia a la botella. A día de hoy, muchas bodegas se decantan por él como una buena y bonita solución.
  • Tapón de rosca: se trata del modelo que más posibilidades de aislamiento ofrece. Por ello, tradicionalmente se ha utilizado para el cierre de botellas de vinos jóvenes.
  • Tapón natural: es aquel que se fabrica íntegramente con corcho y lo más recomendable es que sea de una única pieza. Si es de buena calidad, permite evitar la enfermedad del corcho y no afecta nunca al halo aromático del vino. Sin embargo, el coste de su elaboración es bastante elevado y recibe constantemente muchas críticas por parte de los ecologistas.
  • Tapón sintético: en este caso, existen dos tipos de tapones con notables diferencias. Los inyectados, con el politileno como material principal, se fabrican directamente en el interior de un molde y presentan formas regulares con un amplio abanico de colores. El otro tipo son los coextruidos, también de politileno. Se producen de forma continuada en cilindros eternos. Posteriormente, se van cortando según la medida deseada y, por ello, su forma es también muy regular.
  • Tapón Plantcorc: para muchos usuarios, es el tapón idóneo, puesto que aglutina eficacia, diseño y sostenibilidad. Gracias a su composición de biomasa de caña de azúcar, se ha convertido en una auténtica revelación en el terreno de los tapones.
  • Tapón aglomerado y microaglomerado: aunque en muchas ocasiones se presenta como un producto natural, no deja de requerir cierta manipulación en su elaboración. Debido a que contiene poliuretano, que se utiliza como aglutinante de sus partes, no se puede reciclar con facilidad. En líneas generales, se utiliza en un público no especializado que demanda tapones para vino que atiendan esencialmente a cuestiones estéticas.

Os dejo un video que me parece muy explicativo sobre cómo funcionan los cierres de vino y el posible efecto que tienen sobre el vino, ¡muy interesante!