Un paso adelante en el viñedo: la fuerza de los vinos sostenibles

Un paso adelante en el viñedo: la fuerza de los vinos sostenibles


Producir con criterios de sostenibilidad se ha convertido en requisito imprescindible en las sociedades más avanzadas y saber comunicarlo a los consumidores es, al mismo tiempo, uno de sus principales desafíos. En este sentido, el sector del vino español debe definir correctamente su estrategia de posicionamiento en el proceso de producción de sus bodegas.

Cuando hablamos de vinos sostenibles, nos estamos refiriendo a aquellos que forman parte de un sistema de elaboración que utiliza al máximo los recursos naturales, pero, a su vez, asegurando el menor daño posible al tan explotado medio ambiente.

De este modo, la sostenibilidad se puede aplicar en tres escalas diferentes: en el viñedo, en el propio vino y con el planeta en general. Por ejemplo, los viñedos que siguen estos parámetros son cultivados de manera orgánica, sin herbicidas ni plaguicidas, y con variedades autóctonas que son capaces de adaptarse con facilidad al terreno.

Por su parte, si las bodegas deciden optar por la vía de la sostenibilidad, como es el caso de Coma Romà, el respeto al medio natural está asegurado, puesto que la producción de vinos sostenibles no se acota únicamente a la uva, sino también al hábitat, al ecosistema y a la propia sociedad consumidora.

Y, por si fuera poco, en la actualidad, los vinos sostenibles también tienen que enfrentarse a un importante reto: su adaptación al cambio climático. El progresivo incremento de las temperaturas medias en el planeta podría ocasionar, en un breve periodo de tiempo, un alargamiento del ciclo activo de la planta, e incluso, una notable mejora de la calidad de la uva en aquellas regiones en las que fuese común una alta acidez por falta de maduración.

¿Cómo saber si un vino es sostenible?

Para que puedan circular en el mercado, es obligatorio que este tipo de vinos lleven incluida una etiqueta que certifique su compromiso medioambiental y el empleo de prácticas sostenibles en su proceso de elaboración.

Es la única manera de saber que realmente se está adquiriendo un producto 100% sostenible, garantizando su calidad y sabiendo que, hasta alcanzar el último eslabón de la cadena, el de su venta, se han llevado a cabo una serie de procedimientos y normas específicas estrictamente reguladas por la Unión Europea.

Reconocimiento de sostenibilidad en España

En el año 2011, tras una importante reunión celebrada en Barcelona, a la que asistieron los responsables y las autoridades de las mejores bodegas nacionales e internacionales, vio la luz la primera certificación de sostenibilidad ambiental aplicable únicamente al sector vinícola.

Se trata del certificado Wineries for Climate Protection (WfCP), que fue impulsado por la Federación Española del Vino (FEV) y se encuentra vigente en todo el territorio nacional.

Una de las principales preocupaciones que se recogen en este acuerdo es la necesidad de reducir, lo máximo posible, la huella de carbono que se genera por cada botella de vino producida. Además, se opta por emplear fuentes energéticas alternativas para cubrir las necesidades térmicas de la bodega, el ahorro en el uso de agua, la eliminación progresiva de los productos químicos más dañinos y la puesta en valor de nuevos productos ecológicos como materia prima en la producción de vinos sostenibles.

Además, los pasos adelante que se están dando en el viñedo van de la mano de la introducción de novedosas técnicas de ecodiseño y la puesta en marcha de nuevas líneas de investigación e innovación no exploradas hasta el momento.

En definitiva, para que una bodega pueda ser reconocida como medioambientalmente sostenible debe cumplir los siguientes cuatro criterios de evaluación: reducción de gases de efecto invernadero, utilización de energías “limpias” o renovables, correcta gestión del agua y eliminación efectiva de residuos.